
Se da hoy en el mundo la terrible paradoja que si no acallamos las voces discordantes, la vocinglería fútil, el ruido ensordecedor de la metralla, del odio sin razón, de la cólera autista que no reconoce al otro, no podremos escuchar el grito lejano del espíritu que desde la oquedad de las inmensidades cósmicas resuena permanentemente en nuestros corazones llamándonos a reconocer nuestra condición de hijos de Dios, nuestra herencia infinita del amor y de la paz que excede a toda comprensión(ver http://farodelautopia.webcindario.com ) . Un pequeño, profundo y hermosísimo libro de Mabel Collins, titulado Luz en el Sendero, nos transcribe las reglas escritas para todos los discípulos, y dichas sentencias de la sabiduría antigua son comentadas allí como El Grito Lejano que de allende las encarnaciones se dirige a quienes están en ellas batallando. Dícese allí que no hay sonido ni llamada ni aún el más leve grito que pueda ser ignorado o desoído impunemente; porque si el espíritu prefiere permanecer en la ignorancia, habrá de aprender lecciones más severas y tardías. Toda enseñanza y experiencia crece en severidad con el progreso del espíritu y el avance de la raza, según nos lo enseña el tiempo; y sólo así puede la raza ser introducida en el eternal estado e incitada a cruzar los umbrales del nacimiento en la plenitud de su ser. El Grito Lejano del Maestro al discípulo entraña un mandamiento aun mayor en lo que concierne al poder de la palabra que en lo tocante a la vista y el oído. El lenguaje es fuerza creadora y la palabra hablada sólo puede proferirla el ser perfecto que participa de los atributos del poder divino. Por la palabra fueron hechos los cielos y la tierra para educación y desenvolvimiento del alma humana; y por la palabra serán hechos todavía innumerables cielos y tierras para las razas necesitadas de la prueba de morar en ellos. El discípulo que ha conquistado su ser y lo cede al Todo, cobija en su interior el germen de cada uno de los poderes propios del ser purificado y perfecto. Posee aquella confianza dimanante a la par del renunciamiento de los deseos personales y de la conciencia del Todo; posee aquella auditividad que recoge los ecos de multitud de voces ya gozosas, ya afligidas; posee aquella visión que le muestra las vidas, las angustias y esperanzas de otros hombres haciéndole capaz de penetrar en el corazón de aquellos a quienes se asocia; y en fin, adquiere tal conocimiento de los hombres que su presencia entre ellos desenvuelve y provoca la fuerza creadora y vigoriza el poder de amor. El discípulo que tan lejos llega y contempla la maravilla de su propia alma viviente, es capaz de leer en el porvenir de los hombres. Sabe lo que significa el grito lejano que ha oído, y escucha la voz resonante en el silencio con que le llaman los zapadores de la raza, sitos en la puerta de la vida eterna. Puede entrar en el Palacio de las Enseñanzas y ver allí escritas las palabras comprensivas del destino y del porvenir de la raza. Allí están expuestas las lecciones que ha de aprender el hombre y que contornean lo futuro. Sólo la tardanza del individuo en entrar en la vida del Todo y renunciar a sus personales deseos es lo que retarda el progreso de la raza entera. El discípulo que oyó el grito lejano será capaz algún día de matar todo el deseo de vida física y entrará en ella sin el más leve anhelo personal de cualquier estirpe que sea, o como libre espíritu actuará sobre ella desde el plano etéreo. Estos espíritus libres e incontaminados de egoísmo, que entran en la vida física con el exclusivo fin de ayudar a las almas militantes y bajan al mundo atraídos por vínculos de amor, piedad y simpatía, son gloria y esplendor de la raza humana y fuente del poder que sobre ella emana de lo alto. Son los lazos de unión, los mediadores entre la progenie humana y los Maestros que lanzan el Grito Lejano, para sacar de entre tinieblas a las almas. Sólo el discípulo oye el Grito Lejano, pero se le dan medios de transmitirlo como mensaje adecuado a la comprensión de aquellos con quienes está en contacto. Tal es su deber, mucho más sagrado ahora que antes, porque, según echan de ver los que miran desde el mundo etéreo, la raza es hoy más capaz de atención que lo que fue en tiempos pasados. Ha subido un peldaño y mayor esfuerzo habrá de hacer en cada uno de los siguientes, porque el tiempo de su evolución va decreciendo de grado en grado. Con el transcurso del Tiempo, se desvanecerá la oportunidad o coyuntura que la peregrinación nos ofrece. Todos los individuos de la raza han de atravesar al fin la puerta; pero todos habrán de esperar en el Vestíbulo al postrer rezagado que se verá atraído hacia allí por innumerables manos de amor. Pero de la manera que el hombre, considerado en conjunto, aproveche y haga uso de aquella oportunidad, depende el estado del espíritu de la raza, en su postrer porvenir. Cómo pueda suceder esto es un misterio demasiado profundo para la comprensión del discípulo, aunque lo conozcan los Maestros y Guías. Por lo tanto, el Grito Lejano se dirige incesantemente a quienes para oír tienen oídos. El discípulo trabaja, se esfuerza, ama y vive más intensa y persistentemente que los hombres vulgares, pero mata en su yo superior los gérmenes del ansia espiritual por actuar peeminentemente en los estrechos límites del tiempo y del espacio bajo el señorío del placer y del dolor. El estupendo esfuerzo que se requiere para matar esos gérmenes, es más hacedero de lo que parece a simple vista; porque las fuerzas, ya sea visibles, ya invisibles, que circundan al hombre y lo sostienen en el puesto de combate convergen todas para asistirle y socorrerle. Son sus aliadas y le dan poder benéfico al par que oportunidad de emplearlo.
En ese sentido y con ese objetivo, el Faro de la Utopía ha construído un pequeño puente de luz respondiendo al Grito Lejano que emiten incesantemente los Maestros. Como su complemento y su sombra, este blog espiritual dará cabida a pequeñas apostillas, comentarios, ensayos e intercambio de opiniones que puedan ser útiles y fructíferas en dicho Sendero de Luz. Que la Gran Invocación nos inspire, y que el Amor inconmensurable de Aquel que Viene nos proteja. Que así sea. (28 de Junio de 2008)
Tags: Blogs, actualidad, busqueda espiritual